ME DIRIJO A VOSOTROS
Vosotros, los seres humanos, rara vez os recordáis de Mi muerte en la cruz … Y, sin embargo, fue decisiva para todo el mundo espiritual, para todo lo no-redimido, tanto en la Tierra como en el reino espiritual. Anteriormente, las almas partían de la Tierra y entraban en el más allá sin esperanza, pues llevaban una carga que les impedía entrar en las esferas de luz. Y solo los seres humanos que, con piedad infantil, creyeron en la venida del Mesías y llevaron esta creencia consigo al más allá, y esperaban con anhelo al divino Redentor en el más allá, el Redentor que les traería la liberación definitiva de las ataduras del adversario.
Pero éste todavía tenía poder sobre las almas por mucho tiempo, porque su poder aún no se había quebrantado. Solo a través de Mi obra de Redención, a través de Mi sufrimiento y muerte en la cruz, comenzó una nueva era, y ahora ninguna alma necesita pasar por la vida terrenal sin esperanza; cada alma ya pudo asegurarse la entrada en el reino de la luz ya en la Tierra, simplemente invocándome en busca de ayuda contra su antiguo amo, con fe en Mí y Mi obra de Misericordia.
Pero para poder ahora enviar conscientemente este llamado hacia arriba, a Jesucristo, es necesario también ocuparse pensativamente con la obra de Redención … tiene que recordarse de Mi sufrimiento y muerte, a menudo tiene que dirigir sus pensamientos hacia la cruz, tiene que tratar de imaginarse el sufrimiento inconmensurable que el hombre Jesús soportó por amor a Sus semejantes, tiene que unirse íntimamente Conmigo en Jesús y recordar constantemente lo que Yo sufrí a causa de sus pecados …
No debe pasar por la vida terrenal ignorando la Obra misericordiosa de Jesucristo, o en la indiferencia, expresando una fe muerta en Él sólo a través de palabras. Debe considerar seriamente Su sacrificio en la cruz; solo entonces tendrá su efecto deseado y moverá al ser humano a recordar su propia culpa y llevarla a la cruz. Todos vosotros podríais recibir tanta ayuda si tan solo Me invocarais en Jesucristo pidiendo misericordia, pidiendo ayuda contra el adversario de vuestras almas. Pero tengo que exigir esta invocación de vosotros. No puedo concederos esta ayuda sin vuestra petición, y vosotros, en su mayoría, no pedís la ayuda del divino Redentor.
(30.06.1958) Si tan solo consideraríais que un ser humano se sacrificó por vosotros para ayudaros a liberaros de la eterna falta de libertad … Mientras permanezcáis en la Tierra, seguiréis en esta falta de libertad, que será vuestro destino hasta que recordáis al hombre de Jesús, en Quien Yo estuve en toda Mi plenitud, y hasta que Me invoquéis a Mí Mismo en Jesucristo para que os ayude a alcanzar la libertad. No podéis lograrlo sin ayuda … también se os concederá ayuda, pero no sin que expreséis vuestra voluntad de que vosotros mismos toméis el camino hacia Jesucristo, que recordéis Su muerte en la cruz y deseéis pertenecer a aquellos por quienes Jesús derramó su sangre.
Pero ¿cuándo pensáis en Él, el divino Redentor? … Mi obra de Redención no es un acontecimiento significativo para vosotros; más bien es un problema para vosotros que no tenéis intención de resolver … Es una cuestión de duda o una leyenda a la que no le atribuyáis mayor valor. Y, sin embargo, es lo más importante, y solo el ser humano que se profundiza en esta obra de misericordia más grande jamás realizada en la Tierra no vive su vida en vano y logra el objetivo, pues también a él está asegurada la Redención del pecado y de la muerte, de la falta de libertad y la oscuridad.
Debéis entregaros con plena conciencia al divino Redentor Jesucristo; debéis pedirle a Él que os tome bajo Su cuidado; debéis confesarle vuestra debilidad y pecado y pedirle que os libere de ellos … Debéis incluirle en vuestra vida, no debéis andar sin Él, pues solo cuando le recordáis a diario y a cada hora el amor inconmensurable que Me llevó a morar en el hombre Jesús para liberaros de vuestra gran culpa, comprenderéis verdaderamente la obra de Redención en toda su profundidad y pedir perdón por esta culpa … Y se os concederá …
Pero los seres humanos en la Tierra ya no saben por qué andan el camino sobre la Tierra. Y cuando se les presenta el conocimiento al respecto, su incredulidad les impide aceptarlo. No saben ni creen que la Obra redentora de Jesucristo tiene que ser reconocida por todo ser humano que quiere cambiar la falta de libertad y la falta de fuerza por la libertad, la luz y la fuerza. Tampoco saben ni creen que llegue la hora en que reconozcan su estado de oscuridad y falta de fuerza, pues no creen en la otra vida ni en la responsabilidad hacia Mí por el uso de su existencia terrenal.
Y, sin embargo, desde Mi parte, se dará continuamente a los seres humanos un conocimiento claro acerca del significado de Mi encarnación en Jesús, de la obra de Redención y el reconocimiento de la misma … porque este conocimiento nunca se perderá; siempre se dará de manera comprensible a los seres humanos, porque a través de la influencia de Mi adversario, la ignorancia y la incomprensión del mismo se hacen cada vez más evidentes y sería difícil para los seres humanos a creer, si las enseñanzas sobre ello estuvieran distorsionadas, es decir, ya no correspondieran a la verdad.
Pero Yo quiero que vosotros, los humanos, veáis con claridad, que elijáis el camino hacia Mí en Jesucristo por vuestra propia voluntad. Y por eso, siempre Me aseguré de que seréis aclarados sobre la Enseñanza más importante de todas las doctrinas de creencia … sobre la misión del hombre Jesús y la importancia de lo que logró … Porque no exijo de vosotros que aceptáis lo que os parece dudoso, sino que Yo os explico para que lo aceptéis voluntariamente y entonces también tomáis el camino hacia la cruz, que solo os trae la Redención, que os libera de vuestro pecado primordial y os asegura la entrada al Reino de la Luz … el único camino que lleva de regreso a Mí, de Quien una vez emanasteis …
Amén